Caer o limpiarse la boca. Dignidad o limitación o como entendemos los cuidados.

Hace casi dos meses ocurrió algo, algo insignificante, a priori, pero que produjo en mi un efecto desmesurado, una ira y un enfado que, en principio, no parecía corresponderse con los hechos.
Me ha costado racionalizar esto mucho tiempo, un trabajo de reflexión que quiero compartir con vosotras.
Los hechos son los siguientes: recogí a Víctor del colegio, habitualmente lo hace Fidel, pero ese día me tocó a mí. Víctor me vio y echó a correr hacia mí. “No corras” le gritó una cuidadora desde lejos.
En ese momento hirvió mi sangre. ¿Cómo? ¿Qué no corra? ¿Por qué?
Tiene 16 años, corre si quiere. Nadie le dice a un joven de 16 años no corras. Uff que cabreo!!!
No dije nada en aquel momento, probablemente no lo iba a entender, al fin y al cabo, ella solo pretendía evitar una caída. A pesar de que él corre y juega a futbol en el patio y a veces se cae, como todas las personas. Quizá era eso, ella no se cae nunca, no es como yo, llena de arañazos y moratones, propios y ajenos. Pero no conseguía bajar la indignación.
Nos montamos en el coche y, al quitarse la mascarilla, Víctor traía la boca manchada de comida. Imaginaros: ¡¡#%&@*!! (luego me dijo Fidel que no era la primera vez, que ya se lo que estáis pensando)
Nos fuimos. Conduje despotricando todo el camino.
Hasta aquí los hechos, no es para tanto ¿no? Pues desde entonces, vueltas y vueltas y vueltas para poner en palabras toda la rabia que sentí ese día y averiguar el trasfondo.
Aquí va mi reflexión:
Cuidar no es limitar. Cuando tu impides a una persona que haga una cosa por temor a que se lastime o se frustre, no le cuidas, le limitas. De cruzar los límites y sus consecuencias extraemos aprendizajes, valiosos aprendizajes que nos hacen madurar y poner nuevos límites. Esto vale para correr o para cualquier otro aspecto de la vida. Lo sé, estáis pensando que es temerario lo que estoy diciendo, puede, pero en algún momento todas las personas corremos riesgos para seguir avanzando, no voy a limitar a mi hijo ni quiero que los hagan otras personas. Las heridas se curan, las limitaciones impuestas son muy difíciles de revertir, implican generar un temor en la otra persona para que no quiera traspasar el límite, es fomentar la indefensión aprendida. No quiere decir que no haya límites, que nos conocemos. Tolerancia cero a la violencia o a las faltas de respeto.
Asegurarse de que la persona a la que prestas apoyo vuelva a casa con la boca limpia sí es cuidar. Es tratar con el máximo respeto su imagen y por tanto su dignidad. Es demostrar que la otra persona te importa. Es lo que hacemos cuando una buena amiga o amigo o nuestra pareja tiene algo entre los dientes, se lo decimos para que no vea lesionada su imagen. Si somos buenas personas, hasta se lo diríamos a un extraño.
Creo que siempre es momento para reflexionar sobre los cuidados, sobre todo cuando estás cerca de personas que necesitan de tu apoyo para poder llevar a cabo ciertas tareas.
Cuidar no es decidir por la otra persona, no es imponer, es acompañar y es respetar.

(En la imagen se puede ver como César ayuda a su hermana a cruzar el río.)

Susana Fajardo

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s